“Mi madre me dice que ya no soy el chaval que se fue hace cuatro años”

1240380_10151874991109365_1466294345_nHace cuatro años, la vida de Pablo dio un giro de 180 grados cuando decidió continuar sus estudios al otro lado del charco. En ese momento, Pablo era futbolista del Stadium Casablanca y estudiante del Colegio Británico de Aragón, por lo que irse a estudiar a Estados Unidos suponía elevar su juego y sus estudios al más alto nivel. Natural de Zaragoza, Pablo Laguna no dudó en aprovechar la oportunidad que le ofrecía una beca deportiva en Tusculum College en Tennessee.

Desgraciadamente, un año después una rotura de ligamentos impidió al jugador seguir con la temporada. En ese momento, Pablo, como muchos deportistas que caen lesionados, temió por su beca y por su estancia en tierras americanas. Sin embargo, como sucede en la mayoría de los casos, la universidad americana apoyó al jugador en todo momento, facilitando su recuperación y su posterior vuelta a los terrenos de juego.

Ahora, con veintidós años y tras cuatro años en Estados Unidos la estancia de Pablo en tierras americanas está a punto de finalizar. A través del siguiente artículo, el zaragozano nos cuenta cómo ha sido su experiencia durante este tiempo.

MI HISTORIA

Mi decisión de ir a Estados Unidos fue bastante repentina y el proceso fue tan rápido que antes de darme cuenta ya estaba metido en el avión. Llevaba dos años jugando en12144716_10206308025797145_6177100678450509203_n División de Honor Juvenil y no sabía muy bien qué hacer a nivel académico. De repente me surgió esta oportunidad y, tras comentarlo con mi familia, decidimos que valía la pena ir a por ella. La verdad es que necesitaba un cambio de aires y esta era la oportunidad perfecta, ya que en Estados Unidos te facilitan el compaginar los estudios y el deporte a un gran nivel y además vuelves con un nivel bilingüe de inglés.

MI EXPERIENCIA

Al principio fue duro, era la primera vez que estaba alejado de mi familia tanto tiempo y me costó unas semanas acoplarme. La pretemporada estaba siendo más dura de lo que me esperaba, porque además no llegué todo lo preparado que hubiera deseado. Por ello, mi incorporación total al equipo fue más larga de lo que me hubiese gustado. Personalmente, intentaba refugiarme en mis compañeros de equipo. Muchos de ellos eran internacionales como yo por lo que estaban pasando por lo mismo o habían pasado por ello en años anteriores. 1185968_453768731403093_871785662_n

No os voy a mentir, no fue un año fácil a nivel deportivo porque ni el equipo ni yo rendimos como deberíamos haberlo hecho. Aunque hubo algún altibajo, la temporada en general fue muy frustrante. A pesar de todo, de aquel año, mi primer año, guardo muy buenos recuerdos y, sobre todo, muy buenos amigos.

EL PEOR MOMENTO

El segundo año ya sabía la exigencia de los entrenamientos así que me preparé a conciencia durante el verano y llegué muy bien físicamente. Durante la pretemporada estaba jugando muy bien, pero desgraciadamente dos días antes de que empezara la liga me rompí los ligamentos de la rodilla. Fue en una acción muy tonta donde nadie me tocó, sé que fue culpa mía y no he conseguido sacármelo de la cabeza aún. En aquel momento no me podía creer que eso me estuviera pasando a mí y encima tan lejos de casa. Me derrumbé.

Estaba muerto de miedo, sobre todo los días después de la lesión, que aún no me habían hecho la resonancia y no me decían lo que tenía. Al final se confirmaron los peores pronósticos y había que operar. En aquel momento tan lejos de casa se te cae el mundo encima y no sabes dónde meterte. Yo tuve la suerte de que mis padres me sorprendieron viniendo a la operación, algo por lo que siempre les estaré agradecido. El día siguiente a la operación, cuando ellos me llevaron al fisio para ver cómo había ido, decidí que si ellos estaban dispuestos a hacer el esfuerzo de venir a apoyarme en estos momentos, yo tenía que dar todo de mí para volver a jugar cuanto antes y mejor que antes.

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

La recuperación fue larga pero he de decir que me fue muy bien. Tardaron en operarme un mes lo cual me permitió fortalecer la pierna antes de la operación para no perder tanto músculo. Los primeros meses después de la operación fueron muy bien y adelantaba a 10371992_10152352201782038_7180959954214795413_npasos agigantados. De hecho ya me sentía con fuerzas para empezar a correr, sin embargo los médicos me advirtieron que era demasiado pronto y seguí con la rehabilitación. En este punto me desesperé un poco porque aunque en realidad estaba yendo mucho mejor de lo esperado veía que no avanzaba y era todo muy frustrante. Son meses duros de dolor y esfuerzo, pero si lo haces bien y haces caso a los fisios de la universidad (a los cuales les debo mucho por todo lo que hicieron por mí) todo merece la pena. El entrenador y mis compañeros de equipo estuvieron a mi lado durante todo el proceso y eso es algo que motiva y ayuda mucho en el día a día. Yo tenía miedo de que el entrenador decidiese quitarme la beca tras una lesión tan importante pero él me tranquilizó diciéndome que si ellos habían apostado por mí era por algo.  Era mi turno, ahora era yo el que tenía que darlo todo por esta universidad.

VUELTA A LOS TERRENOS DE JUEGO

Cinco meses y medio después de la operación y seis y medio desde la lesión llegó el momento: mi vuelta a los terrenos de juego. Creo que nunca he estado tan nervioso. Siempre recordaré aquella primavera en la que el entrenador apostó por mi vuelta en un partido amistoso.  Como es normal empecé de suplente y cuando el entrenador me mandó a calentar no sabía ni que hacer de lo nervioso que estaba. El comienzo fue difícil, cuando entré al campo me sentía patoso y no sabía dónde ir dentro del campo pero poco a poco te vas quitando esos nervios y las cosas vuelven a su sitio. Acabó el partido y todos vinieron a felicitarme, ahí  es cuando me di cuenta de que todo el esfuerzo había merecido la pena.

GRADUACIÓN

En mayo se acaba mi andadura americana, de la cual tendré buenos y malos recuerdos. Mi experiencia en Estados Unidos me deja momentos muy buenos y otros un poco peores pero he de decir que es algo que recomiendo a todo el mundo que tenga la oportunidad. Si les llega ese tren, o avión en este caso, que no lo dejen escapar porque todos estos momentos, tanto los buenos como los malos, me han ayudado a crecer y curtirme como persona. De hecho, mi madre me dice muchas veces que no me parezco al chaval que vio irse en el aeropuerto hace 4 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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